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Entrevista recogida del Diario Clarín, del día 9 de julio de 1993,
realizada por el periodista Fernando García.
Periodista -¿Cuál es la principal razón para regresar a la Argentina?
Bueno, porque fue un público excepcional.
McKagan - El año pasado, el grupo fue recibido en medio de un torbellino que
tuvo como episodio límite el suicidio de una adolescente.
Periodista -¿Ese
tipo de reacciones histéricas, tanto del establishment como de los fans,
los hace sentirse orgullosos o avergonzados?
McKagan - No creo que seamos responsables de eso. De cualquier modo, de
parte de los fans me gusta, porque me hace sentir bien. Del establishment,
por lo general recibimos comentarios negativos. No sé qué pasará esta vez.
La banda no se propone crear esa histeria, pero es bueno que los fans se
sientan así. Si ellos sienten esa excitación, la banda obtiene la atención
que quiere del público. Si el público está muy excitado, el recital suele
ser maravilloso. En cuanto al establishment, creo que nunca entendí sus
comentarios.
Periodista -El mensaje que dieron en el concierto del año pasado fue algo así como:
"Vamos chicos, pórtense bien". Esa no parece la reacción más espontánea
para un grupo que se auto señala como la oveja negra de la segunda mitad
de los ochenta…
McKagan - No tengo ninguna opinión en particular al respecto. En cuanto a
nosotros, te diría que somos buenas personas, tipos de buen corazón. Tal
vez un poco locos, pero buenos al fin. No me gusta ver mucha violencia, no
quiero que la gente se trate mal. Nunca fuimos una banda que se
aprovechara de los demás. Tal vez nos llamaron ovejas negras porque
fumábamos y nos emborrachábamos. Pero eso es todo.
Periodista -¿Lo que pasó aquí en Buenos Aires con los Guns, especialmente la
reacción con los medios de prensa, es habitual con la banda en el resto
del mundo?
McKagan - Argentina fue un caso un poco más extremo que lo habitual. Fue una
sorpresa para nosotros, porque en ningún momento pensamos llegar a esos
límites. Pero volvió a pasarnos algo parecido hace poco cuando tocamos en
Israel.
Periodista -¿Cuáles son las principales diferencias entre el nuevo show y el que
vimos aquí el año pasado?
McKagan - La principal diferencia es que no hay músicos de apoyo. Pero sigue
siendo la misma banda (risas) y hay un set acústico.
Periodista -Dado que Axl no quiere hablar. ¿Te pesa mucho ser el vocero del grupo?
McKagan - No soy el vocero del grupo. ¿Qué te hace pensar eso? Sólo es que
me gusta hablar y que soy el más tranquilo de la banda. Pero tampoco estoy
dando información sobre el grupo las veinticuatro horas.
Periodista -¿Hasta qué punto el grupo comparte la actitud y las declaraciones de
Axl?
McKagan - Bueno, en general creemos y apoyamos lo que piensa cualquiera de
nosotros. Somos muy honestos. Si Axl o yo decimos algo, seguramente es
algo que ya se dijo antes. Es muy raro que alguno diga algo y que los
demás no estén de acuerdo. Por lo general, la prensa es la que distorsiona
las cosas.
Periodista -Ustedes vienen a tocar a un país muy lejano como la Argentina donde el
Presidente ha dicho que el grupo es una banda de "forajidos". ¿Ese tipo de
confrontación los hace sentir héroes o payasos de un circo con el que nada
tienen que ver?
McKagan - Yo, en particular, no le presto demasiada atención al Presidente.
Seguramente dice eso porque no tiene ni la menor idea de lo que hacemos.
Estoy seguro de que no fue al recital, y allí había muchos chicos muy
contentos. Ningún presidente puede impedir que los chicos vengan a vernos.
Por lo general, no le doy importancia a este tipo de comentarios. |