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Después de casi tres años y medio de ausencia, el pasado viernes 12 de
mayo los fanáticos de Guns N´ Roses volvieron a vibrar y emocionarse ante
la aparición demoledora de la banda sobre un escenario.
El lugar
elegido fue el Hammerstein Ballroom de Nueva York, un lugar amplio que
estuvo colmado de asistentes ansiosos por volver a ver a su máximo ídolo,
W. Axl Rose.
Los
espectadores aguardaron pacientes fuera del recinto durante horas, hasta
que finalmente alrededor de las 19.30 (hora local) las puertas fueron
abiertas, y así la gente comenzó a ingresar al lugar.
Frente a
ellos se dibujó un importante escenario con un estilo Guns N´ Roses a
pleno. Dos arcos a sus lados con gigantescas banderas impresas con el
nuevo logo de la banda, enmarcaban el lugar donde muy pronto los músicos
harían lo suyo.
Durante
las horas de espera, fue emitida música de diversas bandas por los enormes
y potentes amplificadores.
Asimismo,
irrumpió sobre el escenario la banda de apertura del show, para lo que
fueron elegidos los Bullet For My Valentine.
La
ansiedad parecía crecer minuto tras minuto, y ya no había forma de
escarpar de esa inquietante sensación, mezcla de angustia y felicidad, que
nos hace desear que las horas pasen como si fuéramos transportados en el
tiempo.
Finalmente, el momento tan ansiado llegó. Alrededor de las 23.10, las
luces se apagaron por completo dejando totalmente en penumbras a todos
aquellos que ocupaban el recinto.
Después de
tantos años, volvía a escucharse ese viejo cántico que grita al mundo
“Guns N´ Roses, Guns N´ Roses”, como tratando de demostrar que las buenas
cosas siempre sobreviven.
El
silencio impenetrable de la oscuridad fue interrumpido de repente por una
voz que esa noche llenó los corazones a penas ser oída.
Era Mr.
Rose gritando con sus pulmones y su corazón: “Do you know where the fuck
you are? You´re back in the jungle baby, and you´re gonna die”, dando
lugar a los primeros acordes de “Welcome To The Jungle”
La luz
estalló y con ella la banda irrumpió en el escenario. Los latido de los
corazones de los fans comenzaron a acelerarse, y muchos sentían que se les
iba a salir del pecho. Muchos rostros se inundaron de las lágrimas más
hermosas, las lágrimas de la felicidad.
Algunos
tan sólo permanecieron por un rato paralizados, como en un estado de
vigilia, sin poder despertar de lo que parecía un sueño que era demasiado
bueno para ser real.
Un
renovado W. Axl Rose apareció frente al público, no sólo por su cambio de
look, que en esta ocasión llevó puestos unos jeans y una camisa negra,
sino también porque demostró durante toda la noche que está en su mejor
momento.
Su voz
brilló y deslumbró a todos con su potencia, su versatilidad y su excelente
estado, demostrándole a todos aquellos que lo criticaron, que todavía hay
mucho Mr. Rose por delante.
La banda
continúo el concierto con la interpretación de “It´s so Easy” y “Mr.
Brownstone”, y luego, ante el asombro y la maravilla de todo el público,
irrumpió “Better”, en una versión mucho más fuerte e instrumentada que el
demo que se había conocido en los últimos meses.
El set
continuó con “Sweet Child O´ Mine”, la nueva versión de “Knockin´On
Heaven´s Door”, y una espectacular interpretación de “Madagascar” que fue
coreada a viva voz por todo el público.
A
continuación, W. Axl Rose comenzó a presentar a la banda, menos a su nuevo
guitarrista. Cuando llegó el turno del baterista Brian Matia, Rose
comentó: “Dónde estaba este tipo cuando contratamos a Matt?”, y las risas
invadieron el recinto.
En ese
instante, Matia, sentado frente a su batería roja en cuyo parche se
dibujaba el nuevo logo de la banda, comenzó con un pequeño solo que dio
lugar a los primeros acordes de “You Could Be Mine”.
Luego fue
el turno de Dizzy Reed, que fue fuertemente ovacionado por el público,
dando lugar a la interpretación de una renovada versión de “The Blues”.
A
continuación “Out Ta Get Me” fue la canción elegida, y al finalizar la
misma Rose presentó públicamente al nuevo guitarrista incorporado a la
banda, Ron Thal, conocido como Bumblefoot.
Luciendo
su excéntrica guitarra personalizada en forma de huella de pie, Bumblefoot
comenzó a interpretar un solo de guitarra que demostró rápidamente al
público su capacidad con el instrumento.
Al
finalizar el solo de guitarra, fue el turno de Mr. Rose, quien se sentó
frente al piano y deleitó a su público con un solo, deslizando ferozmente
sus finos dedos sobre las teclas blancas y negras, como en los viejos
tiempos. Y como no podía ser de otra manera, comenzó “November Rain”.
Luego le
llegó el turno a “My Michelle”, momento en el cual irrumpió en el
escenario Sebastián Bach, cantante de Skid Row, para cantar a dúo con Rose
dicha canción.
Con los
últimos acordes de “My Michelle” la banda se retiró del escenario, las
luces bajaron, aunque no por completo, y un sin fin de imágenes de
violencia comenzaron a ser emitidas por las enormes pantallas de video,
mientras se podían escuchar comentarios en el idioma chico.
De repente
una voz gruesa enmudeció el lugar, gritando con fuerza “Chinese Democracy
Starts Now” y dando lugar así a los primeros acordes de “Chinese
Democracy”.
A
continuación comenzó a sonar la introducción de “There Was A Time” y la
gente eufórica comenzó a cantar.
En ese
instante, Rose se dirigió al público y dijo jocosamente: “Veo que cantan
los nuevos temas. Han bajado las canciones fuckers!”, y las risas
invadieron nuevamente el recinto.
El set
continúo con una breve versión de “Patience” sin el final de la misma,
para dar lugar a “I.R.S.”
Unos
acordes solistas de Bumblefoot dieron lugar al comienzo de una potente y
excelente versión de “Nightrain”.
Luego,
Robin Fink, luciendo el cabello más largo y barba, comenzó a interpretar
un espectacular solo con una de sus tantas Les Paul, que dejó en silencio
al público.
Al
finalizar el solo de guitarra, Fink se zambulló en público. En ese
instante los primeros acordes de “Paradise City” se hicieron presentes,
vislumbrando que el show había llegado a su fin.
Luego, la
banda se retiró agradeciendo al público por su lealtad y su cariño.
Si bien
con la culminación del concierto llega la desolación, este no es un final,
sino un comienzo de una nueva era en el mundo gunner, que demuestra una
vez más que a pesar de todo algunas cosas nunca cambian. |